Era un tipo solitario, suelto, una sombra de objetos que deambulaba por la vida serena, privado de algún gesto que reflejara en él indicios de su compleja personalidad, una persona inerte pero en perpetuo movimiento (¿oxímoron?). Esto solía creer, esa idea le agradaba tanto como hablarse a sí mismo, aún cuando llevaba consigo a un ser tan animado que siempre se encontraba rodeado por "entes" deseosos por compartir momentos a su lado, seres interesados en robarle un poco de alegría para a su vez sentirse especiales, tan solo un poco mejor, olvidarse en ese entonces de cuan patéticos son. Él era el alma de la fiesta, su nombre a la distancia y sin premura aseguraba un rato agradable, su entorno resultaba convertirse en diversión palpable y sus palabras eran grabadas en piedra. En la solitaria habitación frente al espejo sin embargo reflejaba dos polos distantes uno del otro, el primero lo podría definir como el de "Felicidad Irresponsable", por lo que el segundo todo lo contrario, se define con el nombre de "Seriedad Descomunal", toda vez que ellos son la misma persona cabe mencionar que forman ambos un sistema simbiótico imperfecto, lleno de contrariedades, una persona intrínseca por un lado y animosa al margen de su exterior por el otro. Uno más como muchos.
18 de marzo de 2010
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